viernes, 9 de mayo de 2014

Uno engañado vive feliz

El miércoles de esta semana, fui a almorzar después del colegio. Camino al kokoriko del Parkway, sentí picazon en mi garganta y fastidio en la nariz, ademas de ardor en los ojos. Si mis compañeras no me dicen, yo no me entero que eran los gases pimienta que estaban arrojando los de la Nacional, sí, se sentían hasta ahí. Bueno, ese no es el problema, si quiera es importante, el inconveniente aquí viene en ¿por qué protestaban? Supuse que era el paro agrario que ha resurgido por estos días y así se quedó, pero luego me enteré que era por el cierre de algunas facultades. Bueno, hasta ahí concluyente pero, ¿Qué tiene de especial este relato si injusticias como esta son comunes en este país? Lo especial, no raro porque siempre ha pasado y pasará, es que los medios no contaron nada. Desafortunadamente, tacharon la fuerza estudiantil como revoltosa y conflictiva, ademas de sin motivo aparente. La pregunta obvia es, ¿Cuánta gente sabe la verdad? Vemos a nuestros estudiantes, es decir, nos ven como ignorantes, como incapaces de comprender situaciones que no afectan a uno, sino a todos, desorientados y desubicados. No voy a negar que hay estudiantes así, valga la redundancia, pero la situación del país es visible para todos.

Uno engañado vive feliz, dice el dicho popular,  y así están viviendo muchos de los Colombianos, engañados por lo que debería ser la voz del pueblo, los medios. Es triste ver como estos, desperdician el espacio y el reconocimiento que tienen en noticias amarillistas y poco éticas, nos meten los dedos a la boca, literalmente. Pero, ¿qué hacer? Leamos periódicos alternativos, y aunque suene raro, sígamos páginas en facebook y twitter realistas, de noticias hechas por gente comun para gente comun. No comamos cuento, no hagamos caso a todo. Tengamos criterio.

Marcela.


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